lunes, 29 de abril de 2013

Amor


Seguramente, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos tropezado con esta palabra…para qué sirve?...Con que se come?...O cualquiera de las infinitas preguntas que la mente humana suele hacerse.  Amor, a mi criterio, es ese sentimiento de apego, afecto, sensaciones y valores indescriptibles, pero siempre apegado a la bondad y sentimientos tan únicos. A veces, se nos hace tan difícil describirlo, expresarlo, decirlo y en el peor de los casos sembrarlo. El amor es tan diverso, profundo, sublime, fuerte, extraordinario, pero a la vez complejo y de una desproporcionada ligereza.  Desde nuestro nacimiento, nuestro primer amor, es nuestra madre, nuestro padre, la familia, a medida de nuestro crecimiento, se expande, aumenta, crece y echa raíces en lo más profundo de nuestro ser. Sentimos amor, por la naturaleza, los animales, la  escuela, etcétera…El amor en ocasiones es tan confuso describirlo, nos quedamos sin palabras, sin aliento, sin aire y no logramos expresarlo ni siquiera con gestos, es como si tuviera vida propia, es tan tangible en ocasiones, inclusive, puede hacerte sentir que…te despegas del suelo y puedes volar. Por el amor, podemos hacer cosas increíbles, inimaginables, sin explicación alguna, más que ese motivo, esa fuerza generada por el amor, se convierte en generador de energía, nos eleva mas allá de nuestros propios niveles.
Es un sentimiento tan profundo, insondable, en mi caso, cuando abrazo a mi esposa, siento que me hacen falta brazos, oxígeno y sobre todo tiempo, porque en ese instante, donde el amor se transforma en esa fuerza motriz, esta vida no es suficiente para describirle mi amor hacia a ella, a pesar de sentir el tiempo detenerse, solo para nosotros, pero llega esa vocecita que fuerte grita: “noooooo” y se mete en medio de nosotros, para que le abracemos también…es mi hijo, es un momento  excelso, es también un amor infinito, inquebrantable.
Particularmente, pensaba que el amor mas grande, experimentado por el ser humano, sería hacia  mi madre, luego pensé era hacia mi esposa, posteriormente coincidía con otras personas, que el amor más grande son los hijos, pero no es así, el amor mas grande, mi amor más grande…es Dios. Dios en su categoría de ser amoroso supraterrenal y sobrenatural, me ha hecho entender que con El, todo es más poderoso, mas fuerte, duradero e infinito. Dios es una fuente inagotable de amor, cuando le conocemos, cuando lo aceptamos, el transforma nuestro corazón, a veces frio, duro, como una roca, solo Él puede hacer que pasemos a descubrir el significado de tener un verdadero corazón de carne. En  1 Juan 4:16 se describe: “Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.
Luego de haber vivido esto, entendí que El Señor, me ha enseñado a determinar y saber discriminar, el amor a mi madre, a mi esposa, a mi hijo, a mi país, a mi familia, son disímiles entre sí, es amor, en un alto grado de pureza, pero cada uno con características incomparables, además de esto he aprendido que con Dios, el débil se hace fuerte, el pobre se hace próspero, el necio se hace sabio, el oscuro se convierte en luz, el desdichado es feliz, las lagrimas se convierten en gozo, el tiempo se hace eterno, el iracundo se vuelve manso, el enfermo se sana, pero la más impactante de todas, a mi parecer, es que si has vivido mucho pero amado poco, con tendencia a “0”…eres un zombie, eres nada. No puede haber vida sin amor, ni mucho menos amor sin vida.
Hablar de amor y no mencionar a Dios, es caernos a cuentos, es decirnos mentiras, sin Dios no existiríamos, su amor nos creó y por ese mismo amor hacia nosotros, sacrificó a su hijo, a Jesús, en Juan 3:16 dice: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.
Mi invitación es a amar viviendo, a que vivas amando, sin medidas, sin límites, sin fronteras, puesto que el amor se deriva en otros sentimientos, fuertes pero no tan determinantes y poderosos como él. El amor es también, compartir, dar, respetar,  admirar, tolerar, comunicar la verdad, amerita  responsabilidad, buscar un concilio, convivir, entre muchas otras, pero sin que se escape que el amor es también perdonar. En el amor no hay espacio para el odio. El amor no es efímero. Cuando llevamos amor por dentro, pero sobre todo, cuando ese confeso amor es impulsado por Dios, nos cambia absolutamente todos nuestros puntos de vistas, lo exteriorizamos, el amor nos sana, educa, salva, mejora…el amor simplemente nos transforma.
Para despedirme quiero dejarles lo escrito en 1 Corintios 13:4-8 donde se expresa lo siguiente:
“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá”.

Dios le ama y yo también,

Hasta el próximo tema…

Francisco Carballo
@frankcarballo

domingo, 28 de abril de 2013

Nuestros Padres…



Éxodo 20: 12 “Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.”

Hoy abordaré brevemente acerca de los padres, sin embargo, mi objetivo es ser lo más directo en cuanto a este tema. Dios establece el honrar al padre y la madre para que seamos de larga vida y nos vaya bien (Éxodo 20:12), El establece este mandamiento con varias connotaciones,  en mi opinión, una de ella es para decirnos que al amar a nuestros padres, honrarlos, respetarlos, quererlos y cuidarlos, haremos los que El nos está pidiendo, por lo tanto, es su voluntad, su mandamiento, su exigencia. Por qué Dios hizo esto? Pues sencillo, si no queremos a nuestros padres, quienes nos traen al mundo, nos crían, nos educan, nos mantienen, entre otras actividades, al momento cuando nos toque en la vida confiar plenamente en Dios, hacerlo ciegamente, creer y confiar mucho más en Dios, no lo podremos hacer. En pocas palabras, si nosotros no queremos a nuestros padres es muy difícil que amemos a Dios de la manera que El nos pide, si no honramos a nuestros padres, será arduo honrar a Dios de la forma como el nos creó. El amar a nuestros padres nos enseña a amar, a ser obedientes, en ese amor que Dios demanda de cada uno de nosotros, por eso, cuando no hacemos los que el Señor nos ordena, lamentablemente los seres humanos se nos hace cuesta arriba creer ciegamente en el Padre Creador y en sus directrices.
Mi deseo es hacerle ver que nuestros padres, son nuestro primer amor en el nombre de Dios, seguramente se preguntará como así? Bueno, es simple, amando, respetando, queriendo y cuidando a nuestros viejos, estaremos cumpliendo con el primer mandato con promesa, escrito está en Efesios 6:1-3 “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra”. A mi parecer está bastante explícito, si amamos a nuestros a padres, Dios nos prosperará, nos dará larga vida y nos bendecirá por obedecerle.
 Ahora bien, uno de los hombres más sabio según las escrituras como lo fue el rey Salomón, escribió en Proverbios 1:8 “Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre, y no abandones las enseñanzas de tu madre”. Lo cual se convierte en una exhortación de amar a nuestros padres. Pero Amar, no es solamente el sentimiento, va mas allá, está relacionado con el comportamiento, con nuestras actitudes, por eso cuando les respetamos…amamos, cuando les obedecemos así no estemos de acuerdo…amamos, cuando les cuidamos…amamos. Sé que no es fácil, a veces nuestros padres no ven las cosas desde nuestra óptica, pero ellos nos quieren y nos dicen las cosas por nuestro bien, sin embargo, créame, en el mundo no encontrará un amor más fuerte, genuino, original, puro y verdadero que el llevado por nuestros padres en sus corazones, solo el amor de Dios, es muchísimo más fuerte, grande, radiante y sagrado. Siempre he pensado que el amor requiere de respeto, responsabilidad, lealtad y verdad. El rey Salomón en proverbios 13:1 nos dice: “El hijo sabio atiende a la corrección de su padre, pero el insolente no hace caso a la reprensión”.
Como ejemplo de este tema, es importante resaltar que Dios dio a su hijo para nuestra salvación, para nuestra libertad, nos dio a Jesús, y el mismo Jesús se sometió a sus padres terrenales, escrito esta en Lucas 2 51:52 donde dice: “Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón. Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente”. Aun el mismo Jesús siguió y obedeció a sus padres terrenales y la promesa se hizo también en El. Jesús también enseño acerca de este mandamiento, escrito esta en Mateo capitulo 15 versículos 4 al 9.
Ahora bien, estoy convencido que Dios no solamente quiere que respetemos y amemos a nuestros padres, estoy seguro que también se refiere a nuestros abuelos y tíos, por qué? … El Amor no puede tener fronteras y el respeto no debe limitarse,  Jesús murió por cada uno de nosotros, fue sometido a diversos castigos crueles, solo por nosotros, con esto pretendo hacerle ver que el amor es infinito. Respete también a sus abuelos y tíos, esto demostrará la disciplina y el ejemplo dado por sus padres, se que estarán orgullosos de cada uno de ustedes, pero que pasa si no es así? No se olvide, por favor, que Dios, todo lo sabe y todo lo ve, El se encargará de darle su recompensa, eso sí, no en el tiempo que usted desea sino en El tiempo de Dios, que es perfecto.
Finalmente, le exhorto que si está peleado con alguno de sus padres o con ambos, reconcíliese con ellos, consiéntalos mímelos, no espere hasta el día que alguno enferme o peor aun muera, recuerde que mientras estemos con vida aun hay oportunidades, la esperanza está latente, entonces arrebátele su familia al demonio y exáltela en el nombre de Dios y de Jesús nuestro Salvador. No continúe contestándole mal a sus padres, no tenga malos gestos con ellos, no los desprecie, no los ofenda, para ellos nosotros siempre seremos sus pequeños…regocíjese en ellos, abrácelos, amapuchelos, respételos y dígales cuanto les ama y cuanto significan en su vida, aproveche que si están vivos nunca es tarde para pedir su perdón y su bendición. Trate a sus padres como usted desee que sus hijos lo hagan con usted.
Quiero despedir este tema, por ahora, pero antes quiero dejarle por escrito lo establecido en Colosenses 3:20 “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor”.


Dios le ama y yo también…


Hasta el próximo tema…


Francisco Carballo






sábado, 27 de abril de 2013

Mi País, Tu Nación, Nuestra Patria…

Normalmente las personas utilizamos los términos país, nación o patria, para referirnos a la tierra donde nacimos…la verdad es que son términos diferentes, sin embargo, mi intención no es conceptualizar estos puntos, sino hablar acerca de la tierra que nos vio nacer. Muchas familias, cuando nacen sus hijos, nos enseñan acerca del país donde vive, por lo menos conmigo fue así, mis padres me enseñaron acerca de esta gran nación, lo mucho que debíamos quererla y respetarla. Cierto día, le pregunte a mi abuela materna como era eso de querer a la patria, ella con su afable voz me explicó desde su perspectiva que significaba eso, me indico que el amor al país, comenzaba por no botar papeles a la calle, no tirar la basura por doquier, no ensuciar las paredes, respetar a las personas mayores, respetar a los vecinos, cuidar las áreas verdes, cuidar a los animales, no cometiendo delitos  y no hablar mal ni del gobierno ni del país.
Aquellas palabras se me fijaron en mi mente, particularmente siempre que llego a mi hogar, saco la basura que tenga en mis bolsillos, esto lo coloco como un simple ejemplo. Vivo en una de las ciudades más controversiales de América Latina, es bella pero peligrosa, sin embargo, estoy empecinado en ver la parte positiva de cada creación de Dios.
Ahora bien, entrando en materia, cuando Dios nos creo, nos dio naciones, como parte de su heredad, nos saco de la esclavitud para que seamos libres, fíjese como en la Biblia está escrito que Dios saco al pueblo de Israel de Egipto (Éxodo 20:2), les quito el yugo faraoniano y les dio una tierra, para que fuese habitada por ellos, esto puede leerlo en el libro de Éxodo. Así como hizo con Israel también sucedió lo mismo con los pueblos de América Latina, nos libero del yugo europeo, note como los temas en la Biblia puede adaptarlos a su vida, cree que es en coincidencia? Yo no lo creo….
En fin, nuestros países, son nuestra herencia dada por Dios, por eso debemos cambiar nuestra manera de actuar hacia ella, es decir, si usted es de los que al salir al extranjero habla mal de su pais, por favor, no continúe haciéndolo, pues normalmente las personas al referirse hacia ciertos temas no hablan de manera individual  sino de manera generalizada, por consiguiente, hay quienes piensan que aquel que habla mal de su país, es un desleal y puede hablar mal de su madre y padre. En Ezequiel 47:14 dice: “A los antepasados de ustedes les juré darles este país como herencia. Ahora cada uno de ustedes recibirá una parte igual, porque este país es su herencia”.
Ahora bien, al ver conocido esto, nos toca cambiar la manera como vemos a nuestros países, debemos respetar sus leyes, a nuestros hermanos, a nuestras familias, cuidar nuestras calles, ciudades y todo lo que se encuentre dentro de nuestro país. Inclusive el Señor en Levíticos 19:33 nos habla de nuestro deber de tratar bien a los extranjeros, tratarlos como si hubiese nacido en estas tierras. Estoy convencido que para realizar cambios significativos en el país, debo comenzar por mí mismo y educar a mis hijos de una manera mejor al cómo me criaron mis padres, así garantizaremos ser más personas que amemos al país desde lo pequeño hasta lo más grande.
En Venezuela, somos mucho mas que hermanos, pues somos hermanos por Dios, somos hermanos por el segundo hombre más influyente en nuestra historia después de Jesucristo y ese es Simón Bolívar y somos hermanos por haber nacido en esta tierra que lleva por nombre Venezuela y no me cabe dudas ha sido bendecida por nuestro Padre Creador.  Solo nos falta unirnos, respetarnos y amarnos, trabajar en pro de esta tierra, pero sobre todo es necesario tener una búsqueda insaciable de Dios, de su verdad y justicia, de su amor y misericordia.
Para finalizar le dejo esta pequeña lectura de la biblia, en Salmos 112 1:2 “Aleluya! ¡Alabado sea el  Señor! Dichoso el que teme al  Señor, el que halla gran deleite en sus mandamientos.    Sus hijos dominarán el país; la descendencia de los justos será bendecida”.


Dios le ama y yo también…


Hasta el próximo tema…

Francisco Carballo

jueves, 25 de abril de 2013

Dios…


En algunos hogares, nos enseñan desde pequeños, la existencia de alguien superior a nuestros padres, nos inculcan acerca de la presencia absoluta de Dios, como ser Supremo, Inigualable, Irrepetible, Único, Poderoso, pero sobre todo Amoroso. Desde pequeños nos fijamos esa idea en nuestra mente, inclusive habrá quienes nos hemos hecho una cadena de mando:

Dios - Padres - Yo


Sin embargo, hay algo que en muchos hogares no nos cultivan desde el inicio y es el deber de invitar a Dios en cada aspecto de nuestra vida. Esto está relacionado con lo escrito en Génesis, Dios se tomó el tiempo requerido para hacer cada parte, lugar, sitio de la Tierra y de todo cuanto en ella habita. En tal sentido, nosotros cuando venimos al mundo, también debemos crear nuestro mundo, el cual no es propio, es de Dios, por lo tanto, debemos empezar por nosotros mismos, partiendo de lo individual, de lo más pequeño, de esta manera, comenzaremos a definir nuestro mundo. Como decimos en mi tierra: “poquito a poco, se llega al llegadero”.

Fíjese, los seres vivos necesitamos pasar por etapas, desarrollar nuestras capacidades, al principio, casi todos somos como una semilla, al pasar el tiempo vamos cambiando, fortaleciéndonos. Ciertamente, existirán aquellos que dirán: “eso es fanatismo”, pero créanme cuando les digo: “No hay alguien más real y verdadero en nuestras vidas que Dios”. Cuando nosotros de manera individual comenzamos a invitar a Dios a cada etapa, situación, actividad de nuestra vida, créame, El se hará presente, El estará con usted, usted lo notará. Quizás se diga a sí mismo, pero no lo veo, no lo siento conmigo, pero la verdad es que Dios está con usted y es lo más necesario para usted, que empiece a creer y es lo que se denomina como Fe, la Fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

Para ser mi primer tema en este blog, no lo pensé más de dos veces, sabía sería acerca de este ser Sobrenatural, creador de todo cuanto existe (Ver Génesis Cap. 1)…Dios, pero que escribir de Él, si ya todo está escrito en la Biblia, si, es cierto, pero mi relación con El es única, a El todo le debo, sin El no tiene sentido mi vida, y si mi experiencia contribuye a que más personas se acerquen a Él, pues el esfuerzo, el tiempo y las palabras, merecen la valentía  Sabían ustedes que la experiencia de cada uno de nosotros es irrepetible?.  La comunicación establecida entre usted y Dios, es solamente entre Él y usted, no necesita de intermediarios. Solo necesita creer en Dios, creer que le puede escuchar y dejar que Dios comience a obrar.

En estas líneas escritas por mí, pretendo explicar la importancia de Dios en nuestras vidas, sin El no somos nada, y no es por decirlo literalmente, es la verdad, sin Dios en nuestras vidas, seriamos como un barco a la deriva, sin timón, ni propela, ni ancla, es decir, sin rumbo y sin destino fijado, puede este no ser su caso, tal vez le esté yendo muy bien lejos de Dios, pero créame cuando le digo que particularmente no cambio nada de este mundo por un día lejos de Él.

Continuando con lo anteriormente dicho, me atrevo a extenderle una exhortación para la búsqueda de Dios, si ya le había buscado, de igual manera lo invito a reconciliarse con El. Como hacerlo, hable con El, así como si estuviera hablando con su mejor amigo, coméntele acerca de sus problemas, lea la biblia, busque una iglesia cristiana, cerca de su hogar o su trabajo, si tiene hijos y espos@, aventúrense juntos y deje que El actúe en su vida. Mi experiencia personal es para hacerle el cuento largo en  un cuento corto, pase de ser una persona gris, sombría a tener mejoras increíbles en mi personalidad, en mi trabajo, con mi familia, entre otros.

Para culminar quiero decirle, seguir a Dios no es una cuestión fácil, es un reto para valientes, pero le aseguro que le está esperando, invítelo a pasar a su corazón y vera como todo empezara a transformarse para su bienestar.

Dios le ama y yo también…

Hasta el próximo tema…

Francisco Javier Carballo