En algunos hogares, nos
enseñan desde pequeños, la existencia de alguien superior a nuestros padres, nos
inculcan acerca de la presencia absoluta de Dios, como ser Supremo, Inigualable,
Irrepetible, Único, Poderoso, pero sobre todo Amoroso. Desde pequeños nos
fijamos esa idea en nuestra mente, inclusive habrá quienes nos hemos hecho una
cadena de mando:
Dios - Padres - Yo
Sin embargo, hay algo
que en muchos hogares no nos cultivan desde el inicio y es el deber de invitar
a Dios en cada aspecto de nuestra vida. Esto está relacionado con lo escrito en
Génesis, Dios se tomó el tiempo requerido para hacer cada parte, lugar, sitio de
la Tierra y de todo cuanto en ella habita. En tal sentido, nosotros cuando
venimos al mundo, también debemos crear nuestro mundo, el cual no es propio, es
de Dios, por lo tanto, debemos empezar por nosotros mismos, partiendo de lo
individual, de lo más pequeño, de esta manera, comenzaremos a definir nuestro
mundo. Como decimos en mi tierra: “poquito a poco, se llega al llegadero”.
Fíjese, los seres vivos
necesitamos pasar por etapas, desarrollar nuestras capacidades, al principio,
casi todos somos como una semilla, al pasar el tiempo vamos cambiando, fortaleciéndonos.
Ciertamente, existirán aquellos que dirán: “eso es fanatismo”, pero créanme cuando
les digo: “No hay alguien más real y verdadero en nuestras vidas que Dios”. Cuando
nosotros de manera individual comenzamos a invitar a Dios a cada etapa, situación,
actividad de nuestra vida, créame, El se hará presente, El estará con usted,
usted lo notará. Quizás se diga a sí mismo, pero no lo veo, no lo siento
conmigo, pero la verdad es que Dios está con usted y es lo más necesario para
usted, que empiece a creer y es lo que se denomina como Fe, la Fe es la
garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve (Hebreos 11:1).
Para ser mi primer tema
en este blog, no lo pensé más de dos veces, sabía sería acerca de este ser
Sobrenatural, creador de todo cuanto existe (Ver Génesis Cap. 1)…Dios, pero que
escribir de Él, si ya todo está escrito en la Biblia, si, es cierto, pero mi relación
con El es única, a El todo le debo, sin El no tiene sentido mi vida, y si mi
experiencia contribuye a que más personas se acerquen a Él, pues el esfuerzo,
el tiempo y las palabras, merecen la valentía Sabían ustedes que la
experiencia de cada uno de nosotros es irrepetible?. La comunicación establecida entre usted y Dios,
es solamente entre Él y usted, no necesita de intermediarios. Solo necesita
creer en Dios, creer que le puede escuchar y dejar que Dios comience a obrar.
En estas líneas escritas por mí, pretendo explicar la importancia de Dios en nuestras vidas, sin El no somos nada, y no es por decirlo literalmente, es la verdad, sin Dios en nuestras vidas, seriamos como un barco a la deriva, sin timón, ni propela, ni ancla, es decir, sin rumbo y sin destino fijado, puede este no ser su caso, tal vez le esté yendo muy bien lejos de Dios, pero créame cuando le digo que particularmente no cambio nada de este mundo por un día lejos de Él.
Continuando con lo
anteriormente dicho, me atrevo a extenderle una exhortación para la búsqueda de
Dios, si ya le había buscado, de igual manera lo invito a reconciliarse con El.
Como hacerlo, hable con El, así como si estuviera hablando con su mejor amigo, coméntele
acerca de sus problemas, lea la biblia, busque una iglesia cristiana, cerca de
su hogar o su trabajo, si tiene hijos y espos@, aventúrense juntos y deje que
El actúe en su vida. Mi experiencia personal es para hacerle el cuento largo en
un cuento corto, pase de ser una persona
gris, sombría a tener mejoras increíbles en mi personalidad, en mi trabajo, con
mi familia, entre otros.
Para culminar quiero decirle, seguir a Dios no
es una cuestión fácil, es un reto para valientes, pero le aseguro que le está
esperando, invítelo a pasar a su corazón y vera como todo empezara a
transformarse para su bienestar.
Dios le ama y yo también…
Hasta el próximo tema…
Francisco Javier Carballo
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