Aquellas palabras se me
fijaron en mi mente, particularmente siempre que llego a mi hogar, saco la
basura que tenga en mis bolsillos, esto lo coloco como un simple ejemplo. Vivo en
una de las ciudades más controversiales de América Latina, es bella pero
peligrosa, sin embargo, estoy empecinado en ver la parte positiva de cada creación
de Dios.
Ahora bien, entrando en
materia, cuando Dios nos creo, nos dio naciones, como parte de su heredad, nos
saco de la esclavitud para que seamos libres, fíjese como en la Biblia está
escrito que Dios saco al pueblo de Israel de Egipto (Éxodo 20:2), les quito el
yugo faraoniano y les dio una tierra, para que fuese habitada por ellos, esto puede
leerlo en el libro de Éxodo. Así como hizo con Israel también sucedió lo mismo
con los pueblos de América Latina, nos libero del yugo europeo, note como los
temas en la Biblia puede adaptarlos a su vida, cree que es en coincidencia? Yo no
lo creo….
En fin, nuestros países, son
nuestra herencia dada por Dios, por eso debemos cambiar nuestra manera de
actuar hacia ella, es decir, si usted es de los que al salir al extranjero habla mal de su pais, por
favor, no continúe haciéndolo, pues normalmente las personas al referirse hacia
ciertos temas no hablan de manera individual
sino de manera generalizada, por consiguiente, hay quienes piensan que aquel
que habla mal de su país, es un desleal y puede hablar mal de su madre y padre.
En Ezequiel 47:14 dice: “A los antepasados de ustedes les juré darles este país
como herencia. Ahora cada uno de ustedes recibirá una parte igual, porque este
país es su herencia”.
Ahora bien, al ver conocido
esto, nos toca cambiar la manera como vemos a nuestros países, debemos respetar
sus leyes, a nuestros hermanos, a nuestras familias, cuidar nuestras calles,
ciudades y todo lo que se encuentre dentro de nuestro país. Inclusive el Señor
en Levíticos 19:33 nos habla de nuestro deber de tratar bien a los extranjeros,
tratarlos como si hubiese nacido en estas tierras. Estoy convencido que para
realizar cambios significativos en el país, debo comenzar por mí mismo y educar
a mis hijos de una manera mejor al cómo me criaron mis padres, así garantizaremos
ser más personas que amemos al país desde lo pequeño hasta lo más grande.
En Venezuela, somos mucho
mas que hermanos, pues somos hermanos por Dios, somos hermanos por el segundo
hombre más influyente en nuestra historia después de Jesucristo y ese es Simón Bolívar
y somos hermanos por haber nacido en esta tierra que lleva por nombre Venezuela
y no me cabe dudas ha sido bendecida por nuestro Padre Creador. Solo nos falta unirnos, respetarnos y amarnos,
trabajar en pro de esta tierra, pero sobre todo es necesario tener una búsqueda
insaciable de Dios, de su verdad y justicia, de su amor y misericordia.
Para finalizar le dejo esta
pequeña lectura de la biblia, en Salmos 112 1:2 “Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Dichoso el que teme al Señor, el que halla gran deleite en sus
mandamientos. Sus hijos dominarán el
país; la descendencia de los justos será bendecida”.
Dios le ama y yo también…
Hasta el próximo tema…
Francisco Carballo
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