sábado, 18 de mayo de 2013

El Matrimonio. (1era Parte)


El matrimonio es una de las instituciones más sagradas a los ojos de Dios, pues le creó, con el fin que se formen las familias, para su bendición  y para la felicidad, sin embargo, los seres humanos hemos atentados de muchísimas manera contra el matrimonio. Hoy en día es uno de los temas más complejos, a través de los medios de comunicación podemos observar cualquier cantidad de consejos, guías, formulas, códigos, etc.,  hay quienes dan consejos acertados y oportunos pero otros que….ni tan buenos. Déjeme decirle que partiendo de la aseveración  que cada ser humano es único y original, así son también los matrimonios, cada unión conyugal es diferente de la otra, se pueden tener factores comunes, pero no igualdad, ya que cada integrante del matrimonio no son iguales entre sí. Jesús estando en vida nos dijo en Mateo 19:4-6: “Jesús respondió: ¿No han leído que el Creador desde el principio “hizo al hombre y a la mujer”? Y dijo: “Por esta razón el hombre dejará a su papá y a su mamá para unirse a su esposa y los dos serán un solo ser”. Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto lo que Dios ha unido, que ningún ser humano lo separe”.
Lo difícil de vivir en matrimonio, es aprender a entender que en el matrimonio ya no son dos, se es uno solo, por lo tanto, las responsabilidades en el matrimonio son compartidas. Uno de los principales choques entre los esposos es la diferencia de ideas y criterios, el hombre siente que debe tomar la totalidad de las decisiones y que debe hacerse así porque él es el hombre y la mujer debe aceptarlo, y la mujer piensa lo mismo pero a su favor,  déjeme decirle que  esto está muy alejado de la realidad. En Efesios 5:21 nos dice: “Sírvanse unos a otros por respeto a Cristo”, esto quiere decir que debemos respetarnos mutuamente, pues el respeto es una de las columnas principales de toda relación de pareja. Sin respeto la llama con la cual se inició esa unión se irá extinguiendo y mucho más en estos días, donde en los temas de matrimonio poseen una tolerancia cero. En ese mismo capítulo de Efesios pero en el versículo 33, Pablo nos comentó lo siguiente: “En todo caso, cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido”. Notemos a quien coloca de primero, no por colocar un lugar en específico si no para enseñar de quien debe venir el ejemplo, el hombre debe amar a su esposa como a sí mismo, es el amor la base fundamental de todo matrimonio. Acaso el hombre se automaltratará? Se ofenderá a sí mismo? será infiel a sí mismo? No lo creo, cuando las personas se aman a sí mismas no se automutilan. A través de Pablo, Dios quiere decirnos que debemos ser amorosos, respetuosos, cuidadosos, bondadosos, cariñosos con nuestras esposas, la mujer y la rosa poseen mucho en común, si usted la maltrata puede llegar a marchitarse, pero también hacerle daño con sus espinas, en cambio, si usted la trata con amor y cariño, la belleza y candidez de ella hará que sea una de las rosas más hermosa del jardín.
En la segunda epístola de Juan capitulo 1 versículo 6 podemos leer: “El amor es poner en práctica los mandamientos de Dios. Es el mismo mandamiento que ustedes han oído desde el principio: que vivan una vida de amor”. Al igual que Pablo, Juan también habla del amor pero esta vez como un mandamiento de Dios, porque recordemos que el amor puede hacer grandes cambios en nosotros,  el amor nos llama a ser mejores y en esto debemos mirarnos hombres y mujeres, el amor en pareja, el amor del matrimonio, es una planta que debemos cuidar juntos, es un trabajo de ambos, al mismo ritmo y compas. El amor en el matrimonio, no debe medirse por quien dé los mejores regalos, sino por los sacrificios que cada uno de nosotros hagamos para el beneficio de la relación, es dejar de ser yo para ser tu, es que dejas de ser tu para que seas yo, es como nos fusionamos, es como construimos y edificamos. Cuando vivimos en matrimonio no se trata de una guerra, se trata de aportes, el matrimonio no es pedir o exigir, es cuanto tengo para ofrecer, el matrimonio no es para que te la cales, en el matrimonio no hay lugar al orgullo ni al rencor, el matrimonio es sencillamente para ser felices, es entender que somos la ayuda idónea del otro.
Ciertamente, tendremos días malos, días donde discutamos, lo importante es nunca tener una mala palabra contra nuestra pareja, nunca ofendernos, no irse a dormir con esa molestia en el pensamiento, es necesario sentarse a conversar y dialogar acerca de lo sucedido, encontrar un punto neutro, un concilio, donde podamos ser triunfadores.
Cada relación de pareja debe tener por base el amor, respeto, el compromiso y responsabilidad, comunicación, caridad, verdad, humildad y honestidad, entre otros, particularmente coloco cada uno de estos como columnas fundamentales de mi hogar, pero con un terreno y un techo provisto por Dios, quien es nuestra roca fuerte y nuestro refugio. Cuando un matrimonio se fundamenta con las enseñanzas de Dios, este debe tener mucha más fuerza y estar muy unidos, pues el enemigo ataca sin piedad a los matrimonios, pero más aun si son cristianos. El aplica la idea de “divide y vencerás”. En cambio Dios nos dice que dos son mejor que uno y es con este pasaje de la biblia que deseo culminar, Eclesiastés 4:9-12 dice: “Más valen dos que uno, pues trabajando unidos les va mejor a ambos. Si uno cae, el otro lo levanta. En cambio, al que está solo le va muy mal cuando cae porque no hay quien lo ayude. Si dos se acuestan juntos, se darán calor, pero si alguien duerme solo, no habrá quién lo caliente. Uno solo puede ser vencido, pero dos se defienden mejor. Es que la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente”. El Señor le bendiga!

Dios le ama y yo también,

Hasta el próximo tema.

Francisco Carballo
@frankcarballo

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