En estos días, de tanto
movimiento político, de tanto estrés pre y post electoral, renacen en mí ciertas
inquietudes, entre ellas está: Por qué nos agredimos, maltratamos, ofendemos,
humillamos, golpeamos en contra de nosotros mismos? Vivimos en un país, de
mucha carga política, de mucha intolerancia, donde rayamos en el odio, casi no
existe discusión o debate de ideas sin que termine en violencia y agresión. Habitamos
uno de los países más bellos del mundo, cuidado si no es el primero, pero no
podemos convivir entre nosotros mismos, estas cosas sucedidas recientemente realmente
duelen, entristecen.
En temas anteriores hablaba
acerca de cuan bendecidos somos todos los venezolanos, pues somos hermanos por
Dios, por Venezuela y por Simón Bolívar, quien en su última proclama, hacía
referencia acerca del trabajo en pro de la unión, añoraba la unión entre todos,
tanto a nivel de las republicas como a nivel de estados y regiones, nunca me
canso de leer sus cartas, lo profundo de su pensamiento, el eco y fortaleza de
sus palabras, cuan avanzado estaba en su forma de pensar. En la última proclama
habla de sus enemigos y perseguidores, del daño hecho por estos, sin embargo,
eran tantos sus deseos para vernos libres y unidos, que les perdonaba, esa
frase tan impactante: “Yo los perdono”, es una muestra de su infinito amor, del
apego inmensurable a sus valores, a la patria y a sus habitantes, a la
libertad. Son palabras sabias y correctas. Que difícil y duro debe ser, saber estar en el
ocaso de la vida, pero tener palabras de exhorto, realmente es admirable.
Jesús, nuestro principal
libertador, muchísimo antes de Simón Bolívar, oraba a Dios Padre por sus discípulos,
sabía que el momento para el cual fue enviado, había llegado…en el capítulo 17 del
libro de Juan, podemos ver como Jesús sabe que es el momento final, por lo
tanto ora por el mismo, ora por sus discípulos, pero finalmente ora por los
creyentes en el, específicamente en los versículos 21 al 23, pide a Dios por la
unidad de todos.
Cuando creemos en Jesús, el
nos incluyó en esa oración, que grande y loable es esta acción, esta súplica a
Dios. Sin embargo, esto no es todo, Jesús antes de hacer esto, luego de hablar
de la negación de Pedro, nos da un nuevo mandamiento, el cual está escrito en Juan
13:34-35: “Este mandamiento nuevo les
doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también
ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que
son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”.
Cuando Jesús hace esto, es
precisamente para evitar las confrontaciones, pues ya sabía del verdadero
enemigo, que estaba como león rugiente, acechando a cada ser humano de la
tierra, es el demonio el principal promotor de las peleas, guerras, de la
violencia, de la agresividad. Cuando Jesús nos pide amarnos entre sí, esta tácito
el tolerarnos, el compartir, el convivir, el respetarnos, pero también el que
nos mantengamos unidos, donde no miremos por nuestras diferencias, sino que
observemos todo lo que tenemos en común, que sumemos en nuestra voluntades, pues
escrito esta en Eclesiastés 4:9-12 donde dice: “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si
caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si
dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno
solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no
se rompe fácilmente!”.
Que quiere decir esto: “en
la unión esta la fuerza”. Pero insisto no debemos mirarnos solo por nuestras
preferencias políticas o por nuestras escogencias deportivas, o por nuestro
color de piel, debemos mirar más allá, sumar y no restar, añadir y no dividir. Dios
nos hizo para que le adoremos “unidos” no separados.
Señor,
creo entender lo que hace falta en mi país, es tu avivamiento, es creer mas en
tu hijo Jesús, es tenerte como referente único en nuestras vidas. Padre amado, protege
a tu pueblo, hazte presente en nuestras vidas y levántate triunfante,
victorioso en medio de nosotros. Arranca toda amargura, sentimiento de odio y división
de nuestros corazones, enséñanos a amar de la manera como Jesús nos pidió. Conviértenos
en una nación santa, en una nación adoradora de ti. Enséñanos a perdonar, Bendícenos
Señor, sé que unidos en ti, todo lo podremos hacer. Amén.
Dios le ama y yo también.
Hasta el próximo tema…
Francisco Carballo
@frankcarballo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario