miércoles, 1 de mayo de 2013

La Unión



En estos días, de tanto movimiento político, de tanto estrés pre y post electoral, renacen en mí ciertas inquietudes, entre ellas está: Por qué nos agredimos, maltratamos, ofendemos, humillamos, golpeamos en contra de nosotros mismos? Vivimos en un país, de mucha carga política, de mucha intolerancia, donde rayamos en el odio, casi no existe discusión o debate de ideas sin que termine en violencia y agresión. Habitamos uno de los países más bellos del mundo, cuidado si no es el primero, pero no podemos convivir entre nosotros mismos, estas cosas sucedidas recientemente realmente duelen, entristecen.
En temas anteriores hablaba acerca de cuan bendecidos somos todos los venezolanos, pues somos hermanos por Dios, por Venezuela y por Simón Bolívar, quien en su última proclama, hacía referencia acerca del trabajo en pro de la unión, añoraba la unión entre todos, tanto a nivel de las republicas como a nivel de estados y regiones, nunca me canso de leer sus cartas, lo profundo de su pensamiento, el eco y fortaleza de sus palabras, cuan avanzado estaba en su forma de pensar. En la última proclama habla de sus enemigos y perseguidores, del daño hecho por estos, sin embargo, eran tantos sus deseos para vernos libres y unidos, que les perdonaba, esa frase tan impactante: “Yo los perdono”, es una muestra de su infinito amor, del apego inmensurable a sus valores, a la patria y a sus habitantes, a la libertad. Son palabras sabias y correctas.  Que difícil y duro debe ser, saber estar en el ocaso de la vida, pero tener palabras de exhorto, realmente es admirable.
Jesús, nuestro principal libertador, muchísimo antes de Simón Bolívar, oraba a Dios Padre por sus discípulos, sabía que el momento para el cual fue enviado, había llegado…en el capítulo 17 del libro de Juan, podemos ver como Jesús sabe que es el momento final, por lo tanto ora por el mismo, ora por sus discípulos, pero finalmente ora por los creyentes en el, específicamente en los versículos 21 al 23, pide a Dios por la unidad de todos.
Cuando creemos en Jesús, el nos incluyó en esa oración, que grande y loable es esta acción, esta súplica a Dios. Sin embargo, esto no es todo, Jesús antes de hacer esto, luego de hablar de la negación de Pedro, nos da un nuevo mandamiento, el cual está escrito en Juan 13:34-35: “Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros”.
Cuando Jesús hace esto, es precisamente para evitar las confrontaciones, pues ya sabía del verdadero enemigo, que estaba como león rugiente, acechando a cada ser humano de la tierra, es el demonio el principal promotor de las peleas, guerras, de la violencia, de la agresividad. Cuando Jesús nos pide amarnos entre sí, esta tácito el tolerarnos, el compartir, el convivir, el respetarnos, pero también el que nos mantengamos unidos, donde no miremos por nuestras diferencias, sino que observemos todo lo que tenemos en común, que sumemos en nuestra voluntades, pues escrito esta en Eclesiastés 4:9-12 donde dice: “Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!”.
Que quiere decir esto: “en la unión esta la fuerza”. Pero insisto no debemos mirarnos solo por nuestras preferencias políticas o por nuestras escogencias deportivas, o por nuestro color de piel, debemos mirar más allá, sumar y no restar, añadir y no dividir. Dios nos hizo para que le adoremos “unidos” no separados.

Señor, creo entender lo que hace falta en mi país, es tu avivamiento, es creer mas en tu hijo Jesús, es tenerte como referente único en nuestras vidas. Padre amado, protege a tu pueblo, hazte presente en nuestras vidas y levántate triunfante, victorioso en medio de nosotros. Arranca toda amargura, sentimiento de odio y división de nuestros corazones, enséñanos a amar de la manera como Jesús nos pidió. Conviértenos en una nación santa, en una nación adoradora de ti. Enséñanos a perdonar, Bendícenos Señor, sé que unidos en ti, todo lo podremos hacer. Amén.

Dios le ama y yo también.

Hasta el próximo tema…

Francisco Carballo
@frankcarballo

No hay comentarios.:

Publicar un comentario